OFFLINE: VIVE

En un mundo tangible, lleno de emociones, percepciones, de continuidad; donde la verdadera conexión entre humano – arquitectura se da mediante la exploración espacial; donde lograr una apreciación real de la estructura nos pide sumergirnos físicamente en ella; donde la verdadera interacción con el espacio, se genera a partir del movimiento, el sonido, los olores, las texturas, los ángulos, el tiempo. El espacio juega contigo y se transforma contigo. La perspectiva nace de todo este conjunto de experiencias obtenidas del ambiente físico y social de cada individuo.

La arquitectura te abraza hacia una infinidad de sensaciones, el espacio se convierte en algo relativo a ti y viceversa. Este juego continuo entre el espacio y tu cuerpo no termina nunca, te mueve y seduce con sus detalles.

Al observar arquitectura a través de una pantalla, se eliminan una gran cantidad de sensaciones. Para mí, se convierte en un panorama lineal y no es posible comparar una experiencia vivida y sentida, con cualquier intercambio en línea.

En la moderna sociedad occidentalizada y globalizada, el impacto de las redes sociales en internet ha transformado completamente nuestra experiencia con el espacio físico, en términos de urbanismo el concepto de flâneur (caracterizado por Baudelaire, como aquélla persona que camina por la ciudad sin un motivo concreto más allá del acto en sí), está casi perdido, ya que esa persona que camina ahora por la ciudad tiene la mitad del cuerpo y el cerebro centrados en ese gran aparato llamado celular.

“What is a place if those who are physically
present have their attention on the absent?”
Sherry Turkle, Alone Together.

Las redes sociales son una gran herramienta para compartir al mundo, una pequeña parte de lo que es la arquitectura, para darse a conocer, para despertar el interés… pero la verdadera intervención y apreciación con la arquitectura es la palpable y no la virtual. La presente con cuerpo y alma, la que surge al simplemente estar.