IN UTTERO

In Uttero joyería, nace en 2012 y aunque se encuentra en pleno crecimiento, ya muestra una sustancia considerable en términos de propuesta. Lupita Ornelas, su creadora, la define como una marca joven pero con claras ideas estéticas y de calidad. Piensa que la joyería no debe casarse con un estilo y que su función involucra proveernos cierta ilusión de sentirnos una persona distinta cada vez.

Roberto Ramos Molina: ¿Qué te llevó al interés por la joyería?
Lupita Ornelas: Todo comenzó espontáneamente. Aunque siempre estuve interesada en el arte y el diseño nunca tuve contacto con la joyería hasta que conocí a mi ex pareja. Su madre, Teresa Camino, fue una gran joyera.
Cuando formamos una familia y fuimos a vivir juntos a Tepoztlán me tocó abrir maletas y maletas llenas de cosas de ella: hermosos huipiles, pequeñas cajas llenas de lo más extraño que se pueda imaginar, piedras y más piedras y obviamente joyería. Me parecía un desperdicio terrible por parte de él que tuviera esta herencia extraordinaria, un bagaje de creatividad y tradición platera. Así que durante tres años le insistí que retomara el oficio, que hiciera joyería, prácticamente le rogaba, le chantajeaba; ingenuamente lo inscribía a clases de joyería.
Un día me quejaba de esto con una amiga de la familia, doña Erlinda Rangel, quien sabiamente me dijo: “Lupita si tanto te gusta la joyería hazlo tú. Nunca esperes a que un hombre haga las cosas por ti.” ¡Y aquí estoy, abriéndome paso en este mundo!

RRM: ¿De qué manera adquiriste las habilidades técnicas para elaborar joyería?
LO: Tuve la suerte de conocer en las montañas de Tepoztlán a mi Maestro y amigo Yves Bernard. Él es la persona más obsesiva que conozco en cuanto a técnica y eso me ha enseñado. No ha sido fácil. La joyería nunca fue un hobby para mí, al contrario, es lo que más ha retado mis capacidades. Mi naturaleza siempre ha sido creativa y caótica, y de repente me encuentro con que trata de fórmulas, química, matemáticas, temperaturas y sobre todo mucha precisión. Siempre me digo que es un oficio Zen, tienes que ponerle tiempo y paciencia, de lo contrario no salen las cosas bien.

RRM: ¿Qué técnicas utilizas, cuál es tu favorita y por qué?
LO: Trabajo directamente en metal y también la cera perdida. Me gustan mucho las texturas como el reticulado y he estado aprendiendo Mokume, que es una técnica japonesa antigua. Encuentro algo fascinante en las técnicas japonesas. Utilizan infinidad de distintas patinas que es algo que me atrae mucho para jugar. En cuanto a técnicas creo que nunca se termina de aprender.

RRM: ¿Qué materiales utilizas en tus piezas y qué características en ellos han llamado tu atención?
LO: Amo los metales, no tengo favoritos y mezclarlos a la hora de diseñar me fascina. Mis primeras piezas fueron únicas. Utilizaba piedras recicladas del taller de Eduardo Olbés, escultor, abuelo de mi hijo, y mi familia en Tepoz. Ahí encontraba un jade que me gustaba; lo cortaba, tallaba y trataba de pulir yo misma. O marfil antiguo encontrado en aquellas maletas de Teresa. ¡En realidad utilicé lo que encontré! Eso le dio mucha fuerza y alma a esas piezas. Ahora estoy tratando de diseñar alrededor de materiales menos aleatorios para poder hacer líneas, sin dejar por supuesto de hacer piezas únicas.

RRM: ¿Dónde has encontrado inspiración para diseñar?
LO: Me gusta la moda, no voy a negar que estoy al tanto de las tendencias. Aun así estoy en contra de la copia vil a los joyeros extranjeros o nacionales. No me gusta venderme como diseñadora y engañar a la gente. La copia en México ha deteriorado bastante nuestra imagen como artistas y artesanos en este rubro. Así que intento mezclar mis conocimientos para no caer en lo barato.
Observar la naturaleza, los colores, la música definitivamente me inspira y sobre todo trato de imprimir mi personalidad en mis piezas. No soy una chava cute, no me gusta la joyería cute. Corazones, flechitas, símbolos del infinito, etcétera, todo eso está descartado. Si no me gusta el resultado no importa, al menos me queda la satisfacción de que salió de mí.

RRM: ¿Cómo influye Tepoztlán en el proceso detrás de In Uttero?
LO: La vida me puso aquí y me presentó a personas que de alguna manera influyeron en mi destino, me siguen alentando y guiando. Casi todos mis amigos aquí están involucrados en algo creativo. Me encantan esas pláticas apasionantes sobre piedras, sobre arte y sobre procesos creativos que se pueden dar casualmente aquí por cualquier sitio.
Es interesante estar en un lugar donde la mayoría de las personas hacen lo que les apasiona. El director de cine, la señora que borda delicadamente, el panadero, la pintora. No creo que en ningún otro lugar se hubiera propiciado el nacimiento de In Uttero. Tal vez si nunca hubiera llegado a Tepoztlán seria una persona normal con frustraciones artísticas. Aquí es donde me di la libertad de crear.