“Toda arquitectura debe ser poesía”, dijo Inês. Al escuchar estas palabras comencé a pensar en las estructuras que me rodeaban y que me han rodeado en los últimos meses; cajas prefabricadas, producidas en masa, rectangulares, estáticas, obscuras. La imagen de la caja negra yankee invadió mis pensamientos: the house of cards-frágil, plástica, hueca- VOID. En ese instante comencé a sentir una claustrofobia eterna, volteo a ver a mi alrededor y lo único que veo son paredes vacías, sin sustancia, sin poesía. La jaula en la que me encuentro no puede ser arquitectura, su principio es un desfase absoluto de la esencia básica del arte, de la poesía, del movimiento.